¿Quieres dejar de sentirte mal?

Hoy entramos en una diferencia de la que nos gusta hablar

Puede parecer lo mismo, pero alivio y bienestar no son el mismo concepto.

Si nuestra estrategia mayoritaria es buscar alivio, si durante mucho tiempo hacemos cosas que nos proporcionan tranquilidad un tiempo, nuestra vida puede hacerse cada vez más pequeña. Porque si cada vez que aparece el malestar hacemos algo para eliminarlo, podemos terminar aprendiendo que sentir determinadas emociones es algo que no podemos tolerar. Y nuestra vida empieza a organizarse alrededor de evitar esas emociones.

Algunas estrategias funcionan bien solo a corto plazo.

Si también aprendemos a buscar bienestar, empezamos a preguntarnos qué queremos experimentar, no solo qué queremos dejar de sentir. No siempre necesitamos resolver lo que sentimos para empezar a construir bienestar (porque el bienestar se construye; a veces, atravesando el propio malestar: nervios, esfuerzo, aburrimiento, tristeza, incertidumbre, miedo…). El bienestar también tiene que ver con aquello que aparece cuando dejamos de intentar escapar de las sensaciones desagradables.

¿Y si nos preguntamos no solo qué queremos dejar de sentir, sino cómo queremos vivir?

¿Estoy haciendo esto porque necesito que este malestar desaparezca o porque me hace bien?

Quizá consista también en conseguir que poco a poco haya más cosas en nuestra vida por las que merezca la pena sentir incluso aquello que nos incomoda.

En definitiva, si recurrimos sistemáticamente a estrategias destinadas a eliminar ciertas emociones, podemos tener menos oportunidades para experimentar que somos capaces de tolerarlas y continuar.

Podemos volvernos expertos en estar a salvo pero olvidar cómo se siente estar vivos.

En Clínica Adarma podemos acompañarte en este proceso. 

 

Rocío Bazo – psicóloga sanitaria sistémica. Psicoterapeuta de parejas e individual

 

Psicoterapia y salud integradora

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