Más allá de las palabras: el valor del silencio en terapia

Y de repente se hizo el silencio…

… Os miráis sin saber qué hacer o cómo seguir. Estos momentos de silencio los solemos vivir con tensión, aburrimiento o incomodidad. Ante esto solemos sentir la necesidad de huir o acabar con ellos y por eso rellenamos el espacio con una conversación que termina siendo aburrida y sin sentido.

Pero lo cierto es que puede ser muy valioso.

Normalmente, el lenguaje verbal suele ser el protagonista y el no verbal tiende a ocupar un lugar más secundario. Sin embargo, este último es incluso más importante. Al final, la intención, el tono, la expresión, etc. son los que marcan verdaderamente la diferencia. Es por ello por lo que en espacios donde reina el silencio durante un momento, se da paso al verdadero protagonista de la comunicación: el lenguaje no verbal.  

Herramienta para el paciente

Cuando estamos hablando con una persona, en ocasiones puede ocurrir que nos centramos en responder a la otra persona y en continuar la conversación. De esta forma, poco a poco nos vamos olvidando de lo que estamos sintiendo, de cómo nos está llegando lo que la otra persona nos está diciendo. Es por ello por lo que son muy necesarios los momentos de parar, hacer silencio y dar paso a la emoción para que esta comience a hacer eco en nosotros. Cuando nos quedamos sin palabras, la emoción nos inunda y podemos mostrar cómo nos sentimos verdaderamente.

Estos momentos se hacen mucho más necesarios en el espacio terapéutico donde los temas que se están tratando son más significativos para el paciente. En este caso, el silencio será útil para que vayan calando las cosas que van pasando y que el terapeuta dice. El paciente se permite sentir la emoción para poder luego, junto al psicólogo, ponerle palabras a dicha emoción.

Herramienta para el terapeuta

Teniendo en cuenta todos estos beneficios mencionados antes sobre el silencio en el paciente, ya podría considerarse que el silencio es una herramienta útil para el paciente y para el propio proceso terapéutico.

Sin embargo, el silencio también puede convertirse en un gran aliado del terapeuta ya que puede servir para:

  1. Pararse y analizar la situación en el caso de que esté un poco perdido sobre por dónde llevar la sesión.
  2. Para fijarse más detenidamente en el lenguaje no verbal tanto suyo como el del paciente.

Ante todos estos beneficios del silencio en el ambiente terapéutico, ¿conviene seguir considerándolo nuestro enemigo si, en realidad, no es necesario el ruido para comunicar?

 

Te espero en terapia 💫

 

Patricia Montero. Psicóloga sanitaria 

Psicoterapia y Salud Integradora