Los seres humanos estamos “programados” para necesitar a otros, para poder pertenecer, ser aceptados y mantener vínculos. En este sentido, el cerebro entiende la aprobación social como una recompensa.
Por otro lado, el rechazo, activa el dolor emocional (el cerebro lo procesa de forma parecida a como procesa el dolor físico).
Así, el cerebro aprende que ser aprobado equivale a seguridad, y ser rechazado, a peligro.
La necesidad de aprobación está muy relacionada con dos grandes sistemas motivacionales que tenemos los humanos: el sistema de apego y el de exploración.
John Bowlby y posteriormente Mary Ainsworth explican mucho de esta necesidad. Según cómo fueron nuestras primeras relaciones con nuestros principales cuidadores, desarrollamos estilos de apego:
Cuando tenemos un apego seguro, podemos dedicarnos a explorar.
Sin embargo, si nuestro apego es inseguro, probablemente pasaremos mucho tiempo intentando saciar esa sed de afecto que se nos quedó de cuando éramos pequeñxs, lo cual, además de alterar nuestro sistema motivacional de exploración, nos conecta directamente con la necesidad de aprobación.
Estaremos dispuestxs a cualquier cosa por recibir ese reconocimiento y por que no nos abandonen, juzguen o rechacen. Es como una “adicción emocional leve”, en la que necesitamos dosis constantes.
Esta “sed de amor” se asocia principalmente con el apego ansioso.
Todo esto influye profundamente en nuestra autoestima.
Lo que tenemos que aprender es que el rechazo es incómodo, pero no peligroso.
¿Te sientes identificadx? En Clínica Adarma te acompañamos encantadas en este viaje.
Rocío Bazo – psicóloga sanitaria sistémica. Psicoterapeuta de parejas e individual
Psicoterapia y salud integradora
Quiero mi cita para empezar terapia