La rueda de las emociones: aprende a entender lo que sientes

La rueda de las emociones como herramienta de gestión emocional

 

Hay algo que ocurre muy a menudo cuando alguien llega a consulta por primera vez.

Suelo preguntar: “¿Cómo te has sentido?”

Y la respuesta suele ser algo así como:
“Mal», “Raro o rara», «Saturado/a», «No sé,…», «Bien», «Normal», …

Esto, ¿cómo te suena ahora que lo lees? ¿Te reconoces?

No es que la persona no quiera explicarlo, o que a ti mismo/a te pase igual.
Es que muchas veces nadie nos ha enseñado a identificar lo que sentimos.

Sabemos describir un dolor físico con bastante precisión: si pincha, si quema, si molesta más al movernos… Pero cuando hablamos de emociones, solemos manejarnos con tres o cuatro palabras: bien, mal, normal o ansiedad.

Aquí es donde entra una herramienta muy sencilla, pero tremendamente útil en psicología: la rueda de las emociones.

Qué es la rueda de las emociones

(te hago un inciso, subí un post a instagram hace mucho tiempo: https://www.instagram.com/p/DHQmupTozQb/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==)

La rueda de las emociones es un modelo visual que organiza las emociones en distintos niveles.

En el centro aparecen emociones básicas como:

  • tristeza

  • miedo

  • enfado

  • alegría

  • sorpresa

  • asco

A medida que nos alejamos del centro, aparecen emociones más específicas que ayudan a poner nombre a lo que realmente está pasando dentro de nosotros. Incluso, en los extremos verás creencias.

Por ejemplo:

  • No es lo mismo sentir tristeza que sentir decepción, soledad o desánimo.

  • No es lo mismo sentir enfado que sentir frustración, injusticia o resentimiento.

  • No es lo mismo sentir miedo que sentir inseguridad, preocupación o vulnerabilidad.

Cuando ampliamos nuestro vocabulario emocional, pasa algo importante:
empezamos a entendernos mejor

Y entender lo que sentimos es el primer paso para poder regularlo.

 

Por qué muchas personas sienten “todo mezclado”

Una de las frases que más escucho en consulta es esta:

«Tengo muchas cosas en la cabeza y no sé ni lo que siento.»

Esto ocurre porque las emociones no aparecen de una en una.
Muchas veces llegan en bloque.

Por ejemplo:

Una persona puede decir que está muy enfadada con su pareja.
Pero cuando lo exploramos un poco más, aparecen otras emociones debajo:

  • decepción

  • miedo a perder la relación

  • sensación de no sentirse importante

Cuando no identificamos esas capas, el enfado se vuelve más intenso o más difícil de gestionar.

La rueda de las emociones ayuda justo en ese punto: separar lo que parecía un nudo emocional en partes más comprensibles.

 

Un pequeño ejercicio para usar la rueda de las emociones

Si estás leyendo esto, puedes probar algo muy sencillo.

Piensa en un momento reciente en el que hayas dicho:

«He tenido un mal día.»

Ahora intenta hacer este pequeño ejercicio:

1. Mira la rueda de las emociones.
Busca primero la emoción más general: tristeza, enfado, miedo, alegría…

2. Acércate a las emociones más concretas.
Pregúntate:
¿Era frustración?
¿Cansancio emocional?
¿Decepción?
¿Sentirme ignorado?

3. Pregúntate qué estaba intentando decir esa emoción.

Las emociones no aparecen para fastidiarnos.
Aparecen para informarnos de algo.

Por ejemplo:

  • La frustración suele aparecer cuando sentimos que nos esforzamos mucho y no obtenemos resultados.

  • La tristeza suele aparecer cuando algo importante para nosotros se ha perdido o ha cambiado.

  • El enfado suele señalar que sentimos que se ha cruzado un límite.

Cuando empezamos a ver las emociones como mensajes, dejan de parecer enemigos.

 

Cuando pedir ayuda puede marcar la diferencia

Hay personas que descubren la rueda de las emociones por su cuenta y ya les resulta muy útil.

Pero también hay situaciones en las que las emociones se vuelven tan intensas o confusas que cuesta mucho ordenarlas solo.

Por ejemplo cuando aparecen: ansiedad constante, sensación de bloqueo emocional, irritabilidad frecuente, dificultad para entender por qué reaccionamos de cierta manera, relaciones que se repiten con los mismos conflictos, …

En esos casos, el espacio terapéutico sirve para algo muy concreto:
poner orden donde ahora mismo hay ruido emocional.

No para juzgar lo que sientes, sino para entender de dónde viene y qué hacer con ello.

Una idea para terminar

Tener días malos no significa que algo esté mal contigo.

Muchas veces solo significa que hay emociones intentando ser escuchadas.

La rueda de las emociones es una forma de empezar a hacerlo.

Y cuando aprendemos a identificar lo que sentimos, ocurre algo curioso: las emociones dejan de arrastrarnos tanto… y empezamos a tener más margen para elegir cómo queremos responder.

 

Te acompañamos 

Lidia Domingo Ortega – Psicóloga sanitaria y directora de Clínica Adarma

https://clinicaadarma.com/psicoterapia/