Cuando hablo con las parejas que atiendo en consulta, me encuentro con que muchas de ellas tienen muy arraigada la idea de exigir a su pareja, sobre todo en relaciones de largo recorrido.
Esto nos habla de la importancia de hacernos cargo de lo nuestro, lo que supone un acto de responsabilidad.
Además, hemos de partir de la premisa sana de que elegimos a nuestra pareja libremente. En este sentido, resulta más saludable comunicarnos en términos de ‘lo que nos gustaría’, en vez de a través de la exigencia y el reproche si lo que queremos no se produce. Porque, estrictamente, no nos debemos nada.
Pongamos un ejemplo. Si a mí me gusta que me den las buenas noches todos los días, puedo comunicarlo, y eso puede ir seguido de distintas reacciones. Me puedo encontrar con que mi pareja lo hace, si es que percibe que no le cuesta, o me puedo encontrar con que no quiere hacerlo. En ese caso, hacerse cargo de la situación pasaría por preguntarse “¿Qué quiero yo?” «¿Estoy dispuesta a seguir con una persona que no me da las buenas noches todos los días?» «¿Cómo de importante es para mí?» «¿Qué otra decisión puedo tomar?”
Recordemos que es una persona a la que, en teoría, estoy eligiendo libremente, luego podría elegir salir de esa relación si la situación no me satisficiera. En cualquier caso, exigir sería no hacerme cargo de mi parte de la relación.
Si tienes dificultades para ser asertivo en tus relaciones personales, puedes contactar con Clínica Adarma, y buscar atención especializada, como lo es la terapia de pareja
Un abrazo,
Rocío Bazo – psicóloga sanitaria y terapeuta de parejas