¿Estoy preparada/o para cambiar?

Cuando iniciamos un proceso terapéutico, solemos ir con la idea de querer cambiar. Sin embargo, si nos paramos a pensar detenidamente y con ayuda de nuestro terapeuta, podemos preguntarnos: “¿Estoy preparadx para cambiar? ¿Quiero cambiar? ¿Qué me lo impide? ¿Qué pasa si cambio?”

La rueda del cambio de Prochaska y DiClemente es una herramienta útil para adentrarse en este análisis. Aunque se utiliza especialmente en el contexto de adicciones y cambio de hábitos, se puede extrapolar a cualquier cambio que se plantee hacer una persona. Es un modelo transteórico que se compone de varias fases:

1)      Precontemplación. En esta etapa la persona no es consciente de su problema. Es frecuente que existan mecanismos de defensa. Un ejemplo sería la expresión clásica “de algo hay que morir”.

2)      Contemplación. Aquí la persona se da cuenta de que tiene un problema pero no toma todavía la decisión de cambiar. Un ejemplo sería la expresión “Ya me apuntaré al gimnasio”.

3)      Preparación. La persona ha tomado la decisión de hacer algo al respecto de su problema y empieza a dar pequeños pasos. Por ejemplo, una persona que se compra ropa de deporte para ir al gimnasio.

4)      Acción. La persona emprende los pasos necesarios, sin dilación. Por ejemplo, empieza a hacer ejercicio.

5)      Mantenimiento. El hábito está instaurado. Por ejemplo, lleva seis meses corriendo.

Aunque éste suele ser el recorrido típico en la rueda del cambio, se puede recaer en cualquier etapa.

Esta rueda del cambio también la utilizamos como referencia los terapeutas para adaptar nuestras intervenciones al punto en el que se encuentra la persona que consulta.

Y tú, ¿cómo te posicionas frente al cambio? Te ayudamos en el camino.

Rocío Bazo – psicóloga sanitaria sistémica. Psicoterapeuta de parejas e individual

Psicoterapia y salud integradora

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