Con el cambio de año, llega una sensación simbólica de empezar de cero. La motivación para mejorar hábitos y la intención de “ser una mejor versión de uno mismo” impulsan a muchas personas a buscar ayuda profesional.
Además, las fiestas previas de navidad traen en algunos casos mucha “resaca emocional”, tanto en positivo, como en menos positivo… En enero empieza la reflexión, se han podido activar heridas emocionales, traumas, o bien, se cae en la cuenta de que los famosos propósitos de año nuevo no han sido, (o están siendo) lo que se esperaba…
La resaca emocional de diciembre
Las navidades no son fáciles para todo el mundo. La navidad lleva en muchas ocasiones intrínseco, el hecho de tener que disfrutar, estar felices, acompañados, tener muchos planes y recibir amor en grandes cantidades.
Y sí, ¡Así puede ser! Pero también en muchos casos pueden tener reencuentros familiares complejos, soledad, aumento del estrés, gastos económicos desorbitados y expectativas sociales, que pueden intensificar síntomas de ansiedad, tristeza o agotamiento emocional.
Al terminar las fiestas, muchas personas sienten por fin espacio para pedir ayuda.
Mayor conciencia emocional
Diciembre suele obligarnos a convivir estrechamente con nuestras emociones: balances del año, duelos muy presentes, comparaciones con los logros y vidas de otros, acercamiento a familiares habitualmente no presentes, etc.
En enero, esa introspección se transforma en acción: “tengo que hacer algo con lo que siento”.
El impacto del invierno y la bajada de energía
Es una realidad, que el estado emocional puede empeorar cuando hay menos horas de luz, hace más frío y la rutina se vuelve más exigente. Y esto, es otro motivo, que impulsa a muchas personas a buscar ayuda en esta época del año.
Navidad y la relación con el cuerpo y la comida
En Navidad, las fiestas previas a enero, hay una tendencia a comer más, tener muchos más encuentros sociales y familiares, celebrando alrededor de la comida. Hay abundancia en las mesas, horarios irregulares, grandes porciones y una infinidad de comentarios sobre comer, “aprovechar”, “repetir” y “permitirse excesos”, con en ocasiones, los comentarios de “en enero me pongo a dieta”
Esto, que es algo, que está prácticamente normalizado, puede hacer empeorar la sintomatología de personas que tienen una relación complicada con la comida o con la alimentación, o incluso, un trastorno alimentario. Este contexto, puede ser especialmente difícil.
En este sentido, es importante recordar, que cuando la comida va asociada a estas variables, se puede activar la ansiedad y la culpa, y por tanto, favorecer una sensación de pérdida de control.
Todo esto, hace que la Navidad pueda implicar un mayor riesgo de recaídas, para personas con trastorno alimentario o con una baja autoestima, y que por tanto, en enero busquen ayuda profesional, tanto de nutrición integrativa (especializada en mejorar la relación con la comida) como de psicoterapia.
Los propósitos de año nuevo
Hay muchas personas, que al cerrar un año, y abrir uno nuevo, sienten la necesidad de generar cambios en cuanto a la relación con los demás, y con su entorno. Aparecen objetivos como gestionar la ansiedad, mejorar la autoestima, aprender a poner límites, mejorar las relaciones, regular emociones, dejar hábitos dañinos,…)
Este tipo de propósitos que son muy saludables y buscan el autocuidado, necesitan del acompañamiento de un psicoterapeuta
La vuelta a la rutina revela necesidades
Se acaban las vacaciones, y vuelve la rutina. Vuelven los ritmos, las responsabilidades y las dinámicas, destapando lo que durante vacaciones, se quedó en pausa. Esto puede generar el malestar suficiente para comenzar un proceso de terapia
Al hilo de esto, quiero darte unas claves;
- No trates una época del año con expectativas concretas, sólo por tener una fecha en el calendario
- Busca ayuda psicológica que quiera un trabajo profundo, no centrado en una época concreta, y que cubra una urgencia específica. Un buen trabajo terapéutico, se cuece a fuego lento, con constancia y compromiso
- Las fiestas y celebrar alrededor de la comida puede generar que se activen síntomas que sea necesario trabajar desde la nutrición y la psicoterapia conjuntamente
- El trabajo de psicoterapia siempre va a buscar reconectar con el autocuidado; coger lo positivo de los propósitos, sin la exigencia que a veces llevan explícita
- Enero puede ser la oportunidad real de construir bienestar y empezar a trabajarlo desde el principio del año
Pero es importante destacar que aunque enero, es un gran mes para comenzar un proceso de terapia, y que en muchas ocasiones, se inicia por un disparador concreto, se puede empezar terapia por prevención, sin un síntoma muy concreto, y sin una expectativa de prisa y búsqueda de resultados instantáneos
Se puede hacer un proceso de psicoterapia, con el objetivo de profundizar, conectar con lo más profundo de cada uno, desde el autoconocimiento y el acompañamiento.
Lidia Domingo, Psicóloga sanitaria y directora de Clínica Adarma
Psicoterapia y Salud Integradora